Una llave que gotea parece un problema menor, pero los números dicen otra cosa. Una sola llave goteando puede desperdiciar hasta 30 litros de agua al día — eso son casi 11,000 litros al año, lo que se traduce directamente en tu recibo de agua y en el desgaste de tu instalación.
Los tres tipos de gotera más comunes
- Empaque desgastado: El más común. La llave gotea por el pico cuando está cerrada. Se resuelve cambiando el empaque, que cuesta unos cuantos pesos.
- Cartucho dañado: En llaves mezcladoras modernas (las de palanca), el cartucho interno se desgasta. Requiere reemplazar la pieza correcta para esa marca y modelo.
- Fuga en la base: El agua sale por debajo de la llave, no por el pico. Generalmente es un problema de la tuerca de empaque o del anillo o-ring.
Lo que pasa si lo dejas pasar
Además del desperdicio de agua, una gotera constante puede manchar y corroer la tarja o el lavabo, crear humedad detrás de los muros si la fuga es en la base, y en casos de llaves antiguas terminar dañando la instalación hidráulica completa del baño.
¿Se puede cambiar sin llamar a un plomero?
Un empaque sí lo puede cambiar alguien con conocimientos básicos y las herramientas correctas. Un cartucho de marca específica o una fuga en la instalación empotrada ya requiere saber exactamente qué pieza buscar y cómo acceder sin romper el acabado. Aquí es donde una visita de diagnóstico vale la pena — detectamos el tipo de fuga y cotizamos antes de tocar nada.
¿Tienes una llave goteando? Mándanos una foto y te decimos exactamente qué tipo de fuga es y cómo se resuelve.
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